miércoles, 1 de noviembre de 2023

Guerra entre Israel y Palestina: Cada vez hay más pruebas de que Israel podría estar dispuesto a "limpiar" Gaza

 Jonathan Cook
Jonathan Cook es autor de tres libros sobre el conflicto palestino-israelí y ganador del Premio Especial de Periodismo Martha Gellhorn. Su sitio web y su blog se encuentran en www.jonathan-cook.net.



ARTÍCULO ORIGINAL EN INGLÉS EN MIDDLE EAST EYE

Todos los indicios apuntan a que Israel vuelve a plantearse seriamente una operación masiva de limpieza étnica, llevada a cabo a la velocidad del rayo y con la ayuda de EE.UU.



Cuando las fuerzas israelíes comenzaron a realizar incursiones terrestres limitadas en el norte de Gaza durante el fin de semana, proliferaron los informes de que Israel estaba preparando planes para expulsar a gran parte o a toda la población del enclave al vecino territorio egipcio del Sinaí.


En parte, esos temores se vieron alimentados por un informe de la semana pasada, publicado en el medio israelí Calcalist, sobre la filtración de un borrador de política del Ministerio de Inteligencia en el que se esbozaba precisamente un plan de limpieza étnica para Gaza.


La información publicada el lunes en el Financial Times de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había presionado a la Unión Europea sobre la idea de expulsar a los palestinos de la franja al Sinaí al amparo de la guerra suscitó aún más inquietud.

Algunos miembros de la UE, entre ellos la República Checa y Austria, se mostraron receptivos y plantearon la idea en una reunión de Estados miembros celebrada la semana pasada. Un diplomático europeo anónimo declaró al FT: "Ahora es el momento de aumentar la presión sobre los egipcios para que acepten".


Según el documento filtrado del Ministerio de Inteligencia israelí, tras su expulsión, los 2,3 millones de palestinos de Gaza serían alojados inicialmente en ciudades de tiendas de campaña, antes de que pudieran construirse comunidades permanentes en el norte de la península.


Plan de limpieza étnica

El documento filtrado fue rápidamente tachado de especulativo. Pero, de hecho, Israel ha tenido un plan de limpieza étnica para Gaza en la mesa de dibujo, aprobado por Estados Unidos, desde al menos 2007. Eso fue poco después de que Hamás ganara las elecciones palestinas y se hiciera con el control del enclave.


Tras una serie de esfuerzos diplomáticos secretos y fallidos durante los últimos 16 años para convencer a Egipto de que aceptara este supuesto "plan de paz" -conocido oficialmente como el Plan de la Gran Gaza-, Israel puede verse tentado a aprovechar el momento actual para aplicar por la fuerza una versión mucho más cruel del mismo..

Eso explicaría sin duda la actual campaña de bombardeos devastadores de Israel en Gaza -que los funcionarios comparan positivamente con los horribles bombardeos incendiarios de civiles en la ciudad alemana de Dresde en la Segunda Guerra Mundial-, así como la orden de Israel a un millón de palestinos de limpiarse étnicamente del norte de Gaza.


El domingo, Israel bombardeó edificios alrededor del hospital Al Quds, en el norte de Gaza, llenando las salas de nubes de polvo tóxico. Los administradores recibieron repetidas advertencias de que había que evacuar el hospital inmediatamente. El personal dijo que era imposible porque demasiados pacientes estaban demasiado enfermos para ser trasladados.


Día tras día aumenta la presión sobre el gobernante militar egipcio Abdel Fattah el-Sisi para que abra el paso fronterizo de Rafah por motivos humanitarios.


La concentración de palestinos en el sur de Gaza -donde también están siendo bombardeados y privados de electricidad, alimentos, agua y comunicaciones, con hospitales y centros de ayuda incapaces de funcionar- ha creado una catástrofe humanitaria sin precedentes. 

Día tras día aumenta la presión sobre el gobernante militar egipcio Abdel Fattah el-Sisi para que abra el paso fronterizo de Rafah por motivos humanitarios y deje que los palestinos inunden el Sinaí.

El ataque de Hamás a las comunidades israelíes próximas a Gaza el 7 de octubre puede haber proporcionado precisamente el pretexto que Israel necesita para desempolvar su plan de limpieza étnica.

Con Washington y Europa a bordo, y los medios de comunicación occidentales todavía centrados principalmente en el trauma de Israel y no en el de Gaza, Netanyahu no puede esperar demasiado antes de que se cierre su ventana de acción.


Presión sobre Egipto

El Plan para la Gran Gaza salió a la luz por primera vez en 2014, tras filtraciones a medios de comunicación israelíes y egipcios, al parecer como parte de una campaña de presión sobre Sisi, entonces recién investido con el respaldo de Estados Unidos. El ejército egipcio había derrocado el año anterior a un gobierno electo de los Hermanos Musulmanes.

El presidente palestino, Mahmud Abbas, confirmó entonces la existencia del plan insistiendo en que lo había anulado. Dijo a un entrevistador que había sido "desgraciadamente aceptado por algunos aquí [en Egipto]. No me preguntes más sobre eso. Lo abolimos, porque no puede ser".

Middle East Eye fue uno de los pocos medios de comunicación occidentales que informaron sobre estos acontecimientos en aquel momento.

Mientras crecía la preocupación entre egipcios y palestinos, un antiguo ayudante de Hosni Mubarak, que gobernó Egipto hasta 2011, salió a la palestra para afirmar que el gobierno de George W Bush había presionado a Mubarak para que aceptara el plan ya en 2007.

Al parecer, el siguiente presidente, Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, también recibió presiones similares en 2012. 

La fuente citó a Mubarak diciendo en respuesta al plan: "Estamos luchando contra Estados Unidos e Israel. Nos presionan para que abramos el paso fronterizo de Rafah a los palestinos y les concedamos libertad de residencia, sobre todo en el Sinaí. En uno o dos años, la cuestión de los campos de refugiados palestinos en el Sinaí se internacionalizará".

En aquel momento, empujar a los palestinos al Sinaí se disfrazó de "plan de paz". Ahora, si Israel lo consigue, será el final de una violenta operación de limpieza étnica.

Como ya señaló MEE en 2014, el Plan para la Gran Gaza preveía la transferencia de 1.600 km2 del Sinaí -cinco veces el tamaño de Gaza- a los dirigentes palestinos de Cisjordania, encabezados por Abbas. 

"El territorio del Sinaí se convertiría en un Estado palestino desmilitarizado -apodado "Gran Gaza"- al que se asignarían los refugiados palestinos que regresaran... A cambio, Abbas tendría que renunciar al derecho a un Estado en Cisjordania y Jerusalén Este."

La esperanza era que Abbas aceptara gobernar un mini-Estado palestino en el Sinaí, donde podrían asentarse la mayoría de los refugiados palestinos de la región, despojándolos de su derecho al retorno según el derecho internacional. 

La mayoría de los palestinos de Gaza son refugiados, o descendientes de refugiados, de las operaciones de limpieza étnica de Israel de 1948.


El sueño de la derecha israelí

La idea de crear un Estado palestino fuera de la Palestina histórica -en Jordania o en el Sinaí- tiene un largo pedigrí en el pensamiento sionista. "Jordania es Palestina" ha sido un grito de guerra de la derecha israelí durante décadas. Ha habido sugerencias paralelas para el Sinaí.


El plan se convirtió en la pieza central de la conferencia de Herzliya de 2004, una reunión anual de las élites políticas, académicas y de seguridad de Israel para intercambiar y desarrollar ideas políticas. Fue adoptado con entusiasmo por Uzi Arad, fundador de la conferencia y asesor de Netanyahu durante muchos años.


Una variante de la opción "El Sinaí es Palestina" fue revivida por la derecha durante la Operación Borde Protector, el ataque de 50 días de Israel contra Gaza en el verano de 2014.
Moshe Feiglin, presidente de la Knesset israelí y entonces miembro del partido Likud de Netanyahu, pidió que los habitantes de Gaza fueran expulsados de sus hogares al amparo de la operación y trasladados al Sinaí, en lo que denominó una "solución para Gaza".


Los ataques militares a gran escala de Israel contra Gaza coincidieron con los esfuerzos israelíes y estadounidenses por apretar las tuercas a los sucesivos dirigentes egipcios para que cedieran partes del Sinaí.

El Plan de la Gran Gaza recibió un nuevo impulso en 2018 por parte de la administración Trump, cuando los informes sugirieron que se estaba considerando su inclusión en el plan del "acuerdo del siglo" del presidente estadounidense para lograr la normalización entre Israel y el mundo árabe.

La justificación de Israel para la opción del Sinaí entre 2007 y 2018 fue que socavaba la campaña de Abbas en las Naciones Unidas para buscar el reconocimiento de la estatalidad palestina.

En particular, los ataques militares a gran escala de Israel contra Gaza -en los inviernos de 2008, 2012 y de nuevo en 2014- coincidieron con los esfuerzos israelíes y estadounidenses por apretar las tuercas a los sucesivos dirigentes egipcios para que cedieran partes del Sinaí. 

La destrucción de Gaza, intensificando la catástrofe humanitaria que allí se vive, parece haber formado parte de esa campaña de presión.

Ningún ser humano puede existir
Todo esto es el contexto para interpretar la actual embestida sin precedentes de Israel a través de Gaza, así como las consecuencias igualmente sin precedentes de las crisis políticas y militares en Israel causadas por el ataque de Hamás del 7 de octubre.

En un principio, el Plan para la Gran Gaza pretendía ofrecer un caramelo a los dirigentes palestinos, ofreciéndoles algún tipo de Estado, aunque no en la Palestina histórica. El Sinaí albergaría nuevas ciudades palestinas, una zona de libre comercio, una central eléctrica y un puerto marítimo y un aeropuerto.
Palestinian Authority President Mahmoud Abbas meeting with Egyptian President Abdel Fattah al-Sisi in New York on 24 September 2014 (AFP)


El principal punto de fricción para Egipto -aparte de ser visto como connivente con Israel en la eliminación de la causa nacional palestina- era la preocupación de que Hamás ganara una base dentro de Egipto y reforzara los movimientos islamistas internos de Egipto.
Hay muchos indicios de que la determinación de Israel de expulsar a los palestinos a Egipto se ha intensificado desde el atentado del 7 de octubre, y que la irrupción de Hamás ha brindado la oportunidad de conseguir por la fuerza lo que no pudo lograrse por la vía diplomática.
Los dirigentes israelíes no parecen dispuestos a tener en cuenta las preocupaciones egipcias.


Una semana después del inicio de sus operaciones militares, un portavoz del ejército israelí, Amir Avivi, declaró a la BBC que Israel no podía garantizar la seguridad de los civiles en Gaza. Y añadió: "Tienen que desplazarse al sur, a la península del Sinaí".

Al día siguiente, un antiguo embajador israelí en EE.UU., Danny Ayalon, hombre de confianza de Netanyahu, amplió la cuestión: "Hay un espacio casi infinito en el desierto del Sinaí... No es la primera vez que se hace... Nosotros y la comunidad internacional prepararemos la infraestructura para las ciudades de tiendas de campaña". 

Y concluyó: "Egipto tendrá que jugar".

Estos funcionarios lo han presentado como una medida temporal durante la campaña de bombardeos y la invasión terrestre de Israel. Pero todo indica que Israel tiene ambiciones mucho mayores. 

Benny Gantz, ex general que ahora forma parte del gobierno de unidad con Netanyahu, ha declarado que Israel tiene un plan para "cambiar la realidad estratégica y de seguridad de la región".

Giora Eiland, ex asesor de seguridad nacional, ha afirmado que el objetivo es "crear unas condiciones en las que la vida en Gaza sea insostenible". Como resultado, "Gaza se convertirá en un lugar donde ningún ser humano pueda existir".

Una espiral fuera de control
Sisi es más que consciente de la presión que Israel está ejerciendo sobre Egipto. En una rueda de prensa celebrada el 18 de octubre, advirtió de que los bombardeos israelíes sobre Gaza estaban creando una crisis humanitaria que "podría descontrolarse".

Y añadió: "Lo que está ocurriendo ahora en Gaza es un intento de obligar a los residentes civiles a refugiarse y emigrar a Egipto, lo que no debe aceptarse."

El escenario que teme Sisi es que se repitan los acontecimientos de 2008, cuando cientos de miles de palestinos atravesaron la barrera entre Gaza y el Sinaí para conseguir alimentos y combustible a causa del asedio israelí al enclave. Para evitar que se repita, Egipto ha reforzado repetidamente las medidas de seguridad a lo largo de su corta frontera con Gaza.

Sin embargo, El Cairo se ha preparado para que esto ocurra. Sus planes incluyen la rápida instalación de ciudades de tiendas de campaña junto a las ciudades del Sinaí de Sheikh Zuwayed y Rafah.


Sisi afirmó que, si los palestinos fueran expulsados al Sinaí, los egipcios "saldrían a protestar por millones". 

Las preocupaciones de El Cairo sobre las intenciones israelíes son compartidas por la funcionaria de las Naciones Unidas Francesca Albanese, relatora especial sobre los territorios ocupados. 

Refiriéndose a las dos principales operaciones históricas de limpieza étnica de Israel, observó: "Existe el grave peligro de que lo que estamos presenciando sea una repetición de la Nakba de 1948 y la Naksa de 1967, pero a mayor escala. La comunidad internacional debe hacer todo lo posible para impedir que esto vuelva a ocurrir".

Estados Unidos, que respalda desde hace tiempo el Plan para la Gran Gaza, dispone de sus propios medios de presión -incluida la financiera- para animar a Sisi a cumplirlo. 

Egipto se encuentra inmerso en una crisis de deuda sin precedentes de más de 160.000 millones de dólares, además de una espiral inflacionista, mientras Sisi se dirige a unas elecciones presidenciales.

Al parecer, los funcionarios egipcios creen que Washington intentará utilizar una condonación de la deuda como incentivo para aceptar a los refugiados de una nueva operación israelí de limpieza étnica.

Sólo tres días después del ataque de Hamás, funcionarios de la administración Biden declararon públicamente que habían llegado a acuerdos con terceros países no identificados para ofrecer un paso seguro fuera de Gaza a los civiles palestinos.

Todos los indicios apuntan a que Israel vuelve a plantearse seriamente una operación masiva de limpieza étnica, llevada a cabo a la velocidad del rayo y con la ayuda de Estados Unidos, para hacer caso omiso de las objeciones internacionales. 


La pregunta es: ¿hay alguien preparado, o capaz, de detenerlos?


Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Middle East Eye.

martes, 17 de octubre de 2023

Los medios de comunicación occidentales repiten como loros las mentiras oficiales y allanan el camino al genocidio en Gaza

      Jonathan Cook-16 de octubre de 2023


Se avecina una catástrofe porque los periodistas no han exigido responsabilidades ni a Israel ni a sus propios gobiernos



Rocían con pintura roja la sede de la BBC antes del inicio de la marcha en solidaridad con los palestinos el 14 de octubre de 2023 (Reuters)

¿Cómo hemos llegado al punto en que Israel puede ordenar a la mitad de la población de Gaza -más de un millón de personas- que se traslade del norte de su pequeña prisión al sur de su pequeña prisión, en uno de los lugares más superpoblados de la Tierra? Los palestinos de Gaza recibieron un plazo de 24 horas para hacerlo o se enfrentarían a graves consecuencias. 

La orden de despoblación se considera una "advertencia previa", un concepto con el que Israel ha jugado durante muchos años para tergiversar el derecho internacional y legitimar sus ataques contra civiles. 
Cualquiera que quede en el norte de Gaza -niños, enfermos, ancianos, discapacitados- se enfrentará a un destino aterrador: una lluvia de bombas o una invasión terrestre compuesta por cientos de miles de tropas israelíes en busca de venganza por la muerte de más de 1.300 israelíes durante el ataque de combatientes palestinos el pasado fin de semana.

Los líderes occidentales hablan mucho del trauma de los judíos -trauma del que a menudo fueron responsables sus Estados- y de la consiguiente necesidad de no ofender a los judíos siendo críticos con Israel. Francia y Alemania han prohibido las manifestaciones en solidaridad con Gaza, y el Reino Unido está a punto de seguir su ejemplo.

A ninguno de esos dirigentes parece preocuparle que las familias de Gaza que están siendo expulsadas vivan con el trauma de haber sido obligadas por Israel a abandonar sus hogares a punta de pistola varias veces antes, sobre todo durante la Nakba de 1948 y durante la guerra de 1967.

Esta última orden de expulsión les obliga a revivir ese trauma -así como el terror de vivir bajo las bombas de Israel- no sólo en su imaginación, sino en el mundo real. Una vez más, su verdugo en serie les somete a una limpieza étnica.

Esto no es una hipérbole.

Tienen motivos de sobra para temer que no se trate de una "reubicación" temporal, aun suponiendo que puedan llegar a la zona de "evacuación" y que ésta resulte ser realmente segura.

Esto corre el riesgo de convertirse en otra Nakba, salvo que esta vez las imágenes son en alta definición y en color.

Durante años, los dirigentes israelíes han trabajado en secreto con aliados occidentales para presionar a Egipto con el fin de remodelar el desierto del Sinaí, junto a Gaza, como un falso Estado palestino. Estas maquinaciones son una de las razones por las que El Cairo ha mantenido tan cerrada su corta frontera terrestre con Gaza.

Ahora, 2,3 millones de palestinos se verán apretujados contra esa frontera, clamando por una salida de los campos de exterminio.

Luz verde al genocidio

El camino que nos ha llevado hasta aquí ha sido allanado por los políticos occidentales y los medios de comunicación establecidos. Han dado luz verde a Israel para que haga lo que quiera.

Keir Starmer, líder de la oposición laborista y probable próximo primer ministro británico, forjó el consenso político bipartidista en el Reino Unido la semana pasada al decir a los entrevistadores que apoyaba el "derecho de Israel a defenderse" aplicando un "asedio total".

Se está privando a la población de Gaza de alimentos, agua y electricidad, basándose en la idea -articulada por el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant- de que son "animales humanos". 
En otras palabras, Starmer dio el respaldo de los laboristas a los crímenes de guerra de tipo genocida cometidos por Israel.

Un niño palestino recibe atención médica tras ser alcanzado por un ataque aéreo israelí en Deir Al Balah, Gaza, el 14 de octubre de 2023 (Reuters) - 


El viernes, Grant Shapps, secretario de Estado de Defensa, fue aún más lejos, si cabe, al dar toda la impresión de que apoya el derecho de Israel a limpiar étnicamente a los palestinos del norte de Gaza.

El asesor jurídico de Human Rights Watch, Clive Baldwin, observó que la orden de evacuación se estaba dictando cuando "las carreteras son escombros, el combustible escasea y el principal hospital está en la zona de evacuación". Y añadió: "Los líderes mundiales deberían hablar ahora antes de que sea demasiado tarde".

Pero parte de la razón por la que los líderes mundiales no se han visto presionados para "alzar la voz" es porque los medios de comunicación del establishment no han hecho ningún esfuerzo por ponerles los pies en el fuego, incluso mientras Israel pisotea el derecho internacional, burlándose de él.

De hecho, cuando un equipo de televisión de Channel 4 persiguió a Jeremy Corbyn por la calle para pedirle que "condenara" a Hamás, la firme insinuación fue que el ex líder laborista estaba siendo tachado una vez más de antisemita, por recordar a los telespectadores que debían protegerse los derechos de todos los civiles, incluidos los palestinos de Gaza.

Campaña de desinformación

Los medios de comunicación británicos al menos han retrocedido un poco, ya que los políticos han apoyado las exigencias de Israel de despoblar la mitad de Gaza. Pero este cambio de opinión ha llegado muy tarde.

La credulidad de los medios de comunicación ha sido especialmente flagrante en relación con las afirmaciones de que Hamás decapitó a 40 bebés en el ataque del pasado fin de semana. Las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, pero no parece ser el caso de los medios de comunicación cuando se trata de denigrar al pueblo palestino.

La noticia de los bebés decapitados ocupó las portadas de varios periódicos británicos, aunque la fuente quedó desacreditada en cuanto se examinó.

Las falsificaciones suelen centrarse en temas especialmente incendiarios para agitar el sentimiento popular a favor de atrocidades contra el enemigo


Los periodistas que habían asistido a la visita a la pequeña comunidad cercana a Gaza donde supuestamente se encontraron los cadáveres de los bebés se retractaron rápidamente de la afirmación, diciendo que no habían visto ningún cadáver decapitado. 

Lo mejor que pudieron hacer fue señalar a los soldados que habían hecho la afirmación. Cuando se les pidió pruebas, los militares israelíes guardaron un silencio inusual.

El presidente estadounidense, Joe Biden, insufló más vida a la historia al afirmar que le habían mostrado las fotos, sólo para que la Casa Blanca reconociera rápidamente que el presidente no había visto ninguna de esas fotos y que se basaba en información, o posiblemente desinformación, de la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Pero a quien suponga que se trata de un auténtico error hay que recordarle algunos principios básicos del periodismo. 

Las campañas de desinformación son uno de los principales campos de batalla en cualquier guerra, algo de lo que cualquier periodista serio es plenamente consciente. Y las potencias occidentales y sus aliados tienen un historial espantoso de mentiras a sus propios medios de comunicación, incluso si ignoramos el más infame de esos engaños. La mentira de que Saddam Hussein escondía armas de destrucción masiva se utilizó para justificar la invasión de Irak en 2003.

Las invenciones suelen centrarse en temas especialmente incendiarios para agitar el sentimiento popular a favor de las atrocidades contra el enemigo. Entre las favoritas se encuentran las historias de abusos a bebés y mujeres.

Kuwait, un estrecho aliado de Estados Unidos, propagó en 1990 la historia totalmente falsa de que las tropas invasoras iraquíes habían arrancado bebés de las incubadoras de los hospitales y los habían dejado morir. Ello contribuyó a allanar el camino para que Estados Unidos lanzara la guerra del Golfo de 1991 contra Irak, precuela de la invasión de 2003.

Y en 2011, funcionarios occidentales afirmaron que tropas libias alimentadas con Viagra se preparaban para llevar a cabo violaciones masivas en la ciudad de Bengasi, controlada por la oposición. Una investigación parlamentaria británica destapó más tarde esa mentira, pero para entonces ya había servido a su propósito: Occidente había derrocado con éxito al problemático gobernante libio, Muamar Gadafi. 

En particular, la prensa occidental difundió más acusaciones infundadas contra Hamás. Afirmó que algunos de los asistentes a la fiesta habían sido violados, antes de verse obligada una vez más a retractarse.

Peor que ISIS


Un indicio de hasta qué punto los medios de comunicación han colaborado en la manipulación de la opinión pública quedó demostrado en la portada del Times del viernes. 

Bajo el titular "Israel muestra bebés mutilados" -engañoso en sí mismo: Israel no había hecho tal cosa- había una fotografía de niños pequeños ensangrentados. Pero esos niños no eran israelíes. Eran niños palestinos, cubiertos de polvo de escombros y sangre del bombardeo israelí de Gaza.




La yuxtaposición fue el último truco cínico: utilizar imágenes de niños palestinos heridos para aumentar el clamor por la venganza israelí - violencia que sólo crearía más niños palestinos heridos y muertos.


El Telegraph también se unió a la refriega, publicando una imagen borrosa proporcionada por la oficina de Netanyahu, aparentemente de un bebé muerto. No había ningún indicio visible de que el bebé hubiera sido decapitado.

La cosa no ha acabado ahí, y nunca fue su intención. Tras haber difundido la afirmación sin pruebas de que Hamás decapitaba bebés, el gobierno israelí la utiliza ahora como base para hacer una comparación absurda e interesada: que Hamás es lo mismo que el grupo Estado Islámico (EI), el culto a la muerte que corta cabezas engendrado por la invasión estadounidense de Irak.

Una vez más, los medios de comunicación occidentales -siempre crédulos al servicio de las potencias occidentales- se han dejado engañar.


Eso fue muy evidente durante una reunión con Netanyahu, cuando el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, se salió con la suya al declarar que las acciones de Hamás eran "peores que lo que vi con el ISIS". 


Si Hamás y el ISIS cortan cabezas -y Hamás es peor porque decapita bebés-, ¿no hay que tratarlos de la misma manera? O eso es lo que implica la lógica oficial.

Si se consigue crear en la mente de la opinión pública occidental la falsa impresión de que Hamás y el EI son comparables, a Israel y sus aliados les resultará mucho más fácil justificar violaciones aún más graves del derecho internacional en Gaza de las que ya se están produciendo.


Una imagen distorsionada

Pero no son sólo estos casos más extremos de engaños regurgitados por los medios de comunicación los que están racionalizando la violencia israelí ante la opinión pública occidental. Un problema más profundo radica en la forma en que los medios de comunicación enmarcan los acontecimientos, presentando al público una imagen lamentablemente distorsionada de lo que está sucediendo.
En aras de una supuesta neutralidad, la BBC evita públicamente referirse directamente a Hamás como organización terrorista. Pero como un tic nervioso, la corporación repite en cada oportunidad que se le presenta la designación de grupo terrorista por parte de los gobiernos occidentales.

Lyse Doucet, de la BBC, describió recientemente a la población de Gaza como una "crisis humanitaria extrema", como si acabara de sufrir un terremoto.

Ningún medio de comunicación se referiría al gobierno israelí en términos equivalentes: señalando con cada mención que Israel es designado por las organizaciones de derechos humanos como un Estado de apartheid y un violador en serie del derecho internacional.

¿Por qué es pertinente una calificación y no la otra? A menos que el objetivo no sea una información equilibrada, como se profesa, sino la difusión de propaganda estatal.

Del mismo modo, cuando los medios de comunicación liberales informan sobre la catástrofe que se está produciendo en Gaza, potencialmente otra Nakba, invariablemente la enmarcan exclusivamente en el lenguaje del humanitarismo. Como ejemplo de este enfoque, Lyse Doucet, de la BBC, describió recientemente a la población de Gaza como una "crisis humanitaria extrema", como si acabara de sufrir un terremoto.

El bloqueo impuesto por Israel a los palestinos durante 16 años por tierra, mar y aire, matándolos de hambre y manteniéndolos enjaulados con francotiradores en la valla de su prisión, se presenta como un desafortunado acto de Dios. 

En otra flagrante tergiversación de la realidad a la que se enfrentan los palestinos -tanto más sorprendente cuanto que contrasta tan crudamente con la sensibilidad de la BBC hacia el sufrimiento de los israelíes-, el presentador Clive Myrie describió el estado de ánimo de la gente en Gaza el viernes por la noche como "ansioso".

Más de un millón de personas se veían obligadas a abandonar sus hogares, abriéndose paso entre los escombros para llegar al sur, mientras las bombas caían de forma impredecible, sin alimentos ni electricidad y sin un destino claro o un lugar donde refugiarse de forma segura.

La idea de que estas personas estaban "ansiosas" -una sensación que tuve con sólo ver las imágenes de Gaza- habría sido risible si no hubiera sido tan profundamente ofensiva.

Unos mueren, otros son asesinados

Los periodistas de la BBC, después de años de estar expuestos a las críticas cada vez que utilizan un lenguaje tan prejuicioso en la cobertura de la última embestida de Israel a través de Gaza, siguen demostrando que no han aprendido nada. Sus carreras dependen de que no aprendan nada.

El sitio web de BBC World News se refirió una vez más a los palestinos que "mueren" pasivamente en Gaza, y los comparó con los israelíes que están siendo "asesinados" activamente.

La función de esa propaganda es equiparar sutilmente, y a veces no tan sutilmente, a Israel con los valores occidentales y a los palestinos con un primitivismo bárbaro


Los periodistas siguen refiriéndose ridículamente a cualquier acto de resistencia palestina como el fin de un "periodo de tranquilidad", una tranquilidad de la que sólo disfruta Israel. 

Los palestinos que luchan contra su ocupación y el bloqueo que los ha convertido en prisioneros en una minúscula franja de tierra superpoblada, son implícitamente culpables de la "escalada de tensiones". Al parecer, las tensiones sólo aumentan cuando sufren los israelíes, no cuando sufren los palestinos. ¿Por qué? Porque los palestinos siempre están sufriendo. Su dolor es el silencio.

Del mismo modo, la palabra exculpatoria "represalia" sigue reservada para la violencia de Israel: es algo que sólo puede buscar el ocupante.
¿Puede uno imaginarse seriamente a la BBC describiendo el sangriento asalto de Hamás a una fiesta rave junto a Gaza el pasado fin de semana, matando a cientos de asistentes a la fiesta, como una represalia por los años de bloqueo de Gaza por parte de Israel, o por los miles de manifestantes de Gaza que han quedado amputados por los disparos de francotiradores israelíes en la pierna, o por los niños a los que se niega un futuro en una prisión al aire libre que Israel patrulla por tierra, mar y aire?

Por supuesto que no.

Sin embargo, nadie en la BBC tiene dudas a la hora de describir como "represalia" la masacre diaria de cientos de palestinos, incluidos niños despedazados por misiles israelíes que llueven del cielo. 

La única cuestión para estos periodistas es si sería más "proporcionado" matar a un número ligeramente inferior cada día, es decir, hasta que se restablezca la "tranquilidad".

La trampa de la "condena"

Los retos a los que se enfrentan los portavoces palestinos para hacer oír su voz son demasiado evidentes en las raras ocasiones en que se les concede una tribuna en Occidente, normalmente sólo cuando Hamás ocupa los titulares por su resistencia violenta. 

La semana pasada, los periodistas comenzaban cada entrevista con Husam Zomlot, embajador palestino en el Reino Unido, insistiendo en que "condenara" a Hamás. El subtexto apenas velado era que cualquier negativa a hacerlo indicaba la aprobación de la violencia.
Un familiar lleva el cuerpo amortajado de un niño muerto en ataques aéreos israelíes desde la morgue del Hospital Al-Aqsa para ser enterrado mientras continúan los ataques israelíes, Gaza el 15 de octubre de 2023 (Reuters)

Zomlot entiende perfectamente la trampa discursiva, y por eso se niega a caer en ella. Su objetivo es evitar que dé voz al sufrimiento palestino. Le obliga a enmarcar las cuestiones según el guión de los medios de comunicación occidentales, ignorando el contexto de décadas de una violencia israelí mucho mayor que contribuyó a crear Hamás. 

En una entrevista dominada por la necesidad de "condenar" a Hamás, sus cinco minutos de pantalla se desperdiciarán por completo. A los espectadores no se les cuestionará ni desbaratará ninguna de sus ideas preconcebidas, ideas que les han sido inculcadas por la avalancha de propaganda occidental a la que han estado sometidos desde la infancia.

La función de esa propaganda es equiparar sutilmente, y a veces no tan sutilmente, a Israel con los valores occidentales y a los palestinos con un primitivismo bárbaro. 

A nadie en la BBC se le ocurriría exigir al embajador de Israel en el Reino Unido que condenara a Netanyahu por aprobar el bombardeo indiscriminado de Gaza, donde la mitad de la población son niños, o la limpieza étnica del norte de Gaza.

Y sin embargo, el embajador israelí representa al gobierno que hace esas cosas. Zomlot representa a la Autoridad Palestina dirigida por Fatah, que se opone a Hamás.


Citas inventadas

Como Zomlot se niega a caer en la trampa que le tienden la BBC y otros medios de comunicación, los periodistas parecen muy contentos de escribir un guión para él: poner en su boca palabras que nunca ha dicho, pero que desearían que dijera para facilitar su papel propagandístico.

Kay Burley lo hizo dos veces en Sky News la semana pasada. Afirmó que Zomlot había dicho sobre la masacre de civiles israelíes: "Básicamente los israelíes se lo buscaron". Ese "básicamente" estaba haciendo una extraordinaria cantidad de trabajo pesado en el resumen de Burley de las entrevistas de Zomlot. Es un sentimiento que cualquiera que conozca sus declaraciones sabe que nunca pronunciaría.



Lo que Burley quería decir es que Zomlot se había negado a enmarcar sus comentarios de una manera que convenía a los periodistas como ella que desean vender una narrativa simplista, divisiva y peligrosa - de Israel como el centro de la civilización occidental, y los palestinos como los bárbaros en la puerta. Así que decidió unilateralmente inventarse una cita.

Si la mala praxis periodística de esto no es evidente, consideremos un escenario imaginario en el que Burley hubiera inventado una cita y se la hubiera atribuido a Gallant, ministro de Defensa de Israel. Como ya se ha señalado, la semana pasada impidió la entrada de alimentos, agua y electricidad en la Franja de Gaza, calificando a sus 2,3 millones de habitantes de "animales humanos". 

¿Podemos imaginarnos a Burley afirmando que Gallant "dijo básicamente que Israel iba a cometer un genocidio contra la población de Gaza"?

De hecho, ése sería un resumen mucho más justo del sentimiento de Gallant que de la cita inventada por Burley de Zomlot. Pero es inconcebible que se atreviera a tergiversar las palabras de un funcionario israelí, o que el resto de los medios de comunicación lo trataran como algo totalmente anodino, o que siguiera conservando su trabajo después.

Anteojeras coloniales

El problema no es tanto la ignorancia de los periodistas como su incapacidad para quitarse las anteojeras coloniales con las que han crecido, gracias a una educación privilegiada y a la enseñanza privada. 

Están mal equipados para pensar desde el punto de vista de los ocupados, de los oprimidos, y si por algún milagro lo consiguieran, no sobrevivirían mucho tiempo en la radiotelevisión pública británica, o en la prensa multimillonaria impulsada por la publicidad.

El imperativo de estos periodistas es mantener la pretensión de que nosotros, Occidente, somos los "buenos" y que quienes se niegan a someterse a la imposición de nuestros privilegios y a su propia subyugación deben ser, por definición, los "malos". 

Ese paradigma no sólo es erróneo. Es peligroso. Fomenta la ignorancia entre el público occidental, ignorancia que los líderes occidentales explotan para dar a Israel un respaldo incondicional mientras comete atrocidades contra el pueblo palestino.

Puede que la opinión pública occidental no sepa lo que está ocurriendo realmente en Gaza, pero los vecinos de Israel no.


Sus medios de comunicación han mostrado todo el horror. Esto no sólo indigna a la opinión pública árabe, sino que presiona a sus dirigentes para que se vea que están haciendo algo para ayudar y proteger al pueblo palestino.


Occidente está enviando buques de guerra a la región para permitir que Israel lleve a cabo sus crímenes sin ser molestado, además de suministrar a Israel las armas que necesita para cometer esos crímenes. 


En la región se acumulará una presión compensatoria para que actores como Hezbolá respondan. 


La catástrofe se avecina en muchos ámbitos diferentes. Y es tanto más probable cuanto que los medios de comunicación occidentales han fracasado sistemáticamente a la hora de pedir cuentas tanto a Israel como a sus propios gobiernos, no sólo ahora, sino desde hace décadas.

sábado, 5 de agosto de 2023

El papel sionista en los atentados a los judíos iraquíes en los años 50´s.

 

Traducción de artículo de Middle East Eye

Un agente y un informe policial "confirman" el papel sionista en los atentados de los años 50 contra judíos iraquíes

El historiador británico-israelí Avi Shlaim cita "pruebas irrefutables" de un ex agente judío que demuestran que los sionistas bombardearon lugares para fomentar la emigración a Israel


Judíos iraquíes desplazados llegan a Israel en 1951 (Wikimedia/Dominio público)

Un informe policial y una entrevista con un antiguo operativo sionista constituyen la base de la afirmación de Avi Shlaim de que ha descubierto "pruebas innegables" de la implicación israelí en los atentados que expulsaron a los judíos de Irak a principios de la década de 1950, según declaró el historiador británico-israelí a Middle East Eye.
La autobiografía de Shlaim Three Worlds: Memoirs of an Arab-Jew, publicada a principios de este mes, detalla su infancia como judío iraquí y su posterior exilio a Israel.   También incluye investigaciones sobre una serie de atentados con bomba en Irak que provocaron un éxodo masivo de judíos del país entre 1950 y 1951, la mayoría de los cuales, como él y su familia, acabaron en Israel.

El domingo, Shlaim declaró a Middle East Eye que había descubierto "pruebas irrefutables de la participación clandestina sionista en los atentados".

Como parte de las pruebas, el historiador citó una extensa entrevista que realizó a Yaakov Karkoukli, antiguo miembro de la resistencia sionista en Bagdad en la década de 1950.

Karkoukli -que tenía 89 años cuando habló con Shlaim para el libro- era socio de Yusef Basri, un agente de la inteligencia sionista en Irak que fue condenado por las autoridades iraquíes por haber llevado a cabo atentados con bombas contra judíos iraquíes.

Aterrorizar y no matar

Los atentados de entonces incluían ataques contra una cafetería, un concesionario de automóviles y una sinagoga, entre otros atentados contra comunidades y empresas judías. 

Karkoukli declaró que Basri llevó a cabo tres de esos atentados contra lugares judíos por orden de Meir Max Bineth, un agente de los servicios de inteligencia israelíes que suministró a Basri granadas y explosivos TNT.

Además de armas, Bineth supuestamente proporcionó a Basri mapas, información de inteligencia e instrucciones, que incluían la orden de "aterrorizar y no matar". 

Basri, junto con otro agente de la resistencia sionista, Shalom Salih Shalom, fueron condenados y ejecutados por las autoridades iraquíes por los atentados.

Un tercer agente clandestino, Yusef Khabaza, también fue condenado a muerte en rebeldía, pero escapó de Irak.


Karkoukli insiste en que el atentado contra la sinagoga Masuda Shemtov de Bagdad en enero de 1951 -el único atentado con bomba que causó la muerte de judíos en aquella época- no fue perpetrado directamente por agentes sionistas, sino por un árabe musulmán.

Bineth, que supuestamente dio órdenes a Basri, se suicidaría más tarde tras ser detenido por las autoridades egipcias por su presunta implicación en el asunto Lavon, una fallida operación israelí de falsa bandera para colocar bombas en Egipto y culpar de ellas a los Hermanos Musulmanes y a los izquierdistas. 

Los funcionarios israelíes han rechazado durante mucho tiempo cualquier implicación sionista clandestina u oficial israelí en los atentados contra judíos iraquíes, y en su lugar los han achacado a los nacionalistas iraquíes.

"No se trata de un testimonio de segunda mano, sino de primera mano, de un participante", dijo Shlaim a MEE, refiriéndose a su entrevista con Karkoukli.

"Es cierto que se trata de historia oral y, por tanto, no es concluyente, aunque es inconcebible que Karkoukli se hubiera inventado toda la historia". 

Pero el historiador añadió que Karkoukli había aportado pruebas más concluyentes que su propio testimonio, en forma de informe policial.


Reporte policial

Shlaim recibió una copia del informe de la policía de Bagdad sobre el juicio de Basri y sus socios, que Karkoukli había obtenido de un oficial de policía iraquí retirado.

El informe, cuya traducción se incluye en el libro y se ha enviado a MEE, incluye detalles de confesiones tanto de Shalom como de Basri, en las que admiten haber lanzado bombas contra objetivos judíos iraquíes. Shalom también implica a Khabaza en su confesión.

"Nadie, excepto los investigadores de la policía, podría haber tenido todos los detalles contenidos en este informe", dijo Shlaim. "Está claro que este informe no es una invención, pero di un paso más para autentificarlo".

'No one except the police investigators could have had all the details contained in this report'

- Avi Shlaim, historian

El historiador explicó que confirmó la veracidad del informe policial a través del periodista iraquí Shamil Abdul Qadir, que estaba en posesión de un dossier de 258 páginas de la policía de Bagdad sobre el interrogatorio de supuestos agentes sionistas. 

Abdul Qadir verificó el informe policial y afirmó que se basaba en el dossier que obraba en su poder. MEE pudo ver una imagen de la portada del dossier.
"El informe policial que reproduzco en mi libro es, por tanto, una prueba incontrovertible de la participación clandestina sionista en las bombas", dijo Shlaim. "Si lo desean, ésta es la pistola humeante".


Atentado contra una sinagoga

El atentado contra la sinagoga Masuda Shemtov, en el que murieron cuatro judíos, fue perpetrado por un musulmán de origen sirio llamado Salih al-Haidari, según Karkoukli. 

Karkoukli afirmó ser "la única persona en el mundo" que sabía quién había llevado a cabo ese atentado. 

Afirmó que Haidari fue inducido al atentado por un agente corrupto de la policía iraquí que había recibido un soborno de la resistencia sionista. Shlaim dijo que no había más pruebas que corroboraran esa afirmación.
Unos 110.000 judíos huyeron de Irak tras los atentados, la mayoría de los cuales se establecieron en el naciente Estado de Israel. 

Más de 800.000 judíos abandonaron o fueron expulsados de países de Oriente Medio y el Norte de África entre 1948 y principios de la década de 1980. 

En 2005, el 61% de los judíos israelíes eran total o parcialmente de ascendencia mizrahi, término sociológico acuñado para referirse a los judíos de la región tras la creación de Israel.

"Los ataques contra los judíos iraquíes se produjeron menos de dos años después de la limpieza étnica que tuvo lugar en lo que los palestinos llaman la Nakba (catástrofe), que condujo a la creación del Estado de Israel en 1948. 

Las fuerzas sionistas mataron a 13.000 palestinos, destruyeron y despoblaron unos 530 pueblos y ciudades, cometieron al menos 30 masacres y expulsaron a 750.000 personas durante la Nakba. 

Judíos iraquíes en un avión partiendo hacia Israel-Archivo de la familia Dangoor
Dangoor family archive
Murieron más de 6.000 judíos israelíes, entre ellos 4.000 soldados y 2.000 civiles, así como unos 2.000 soldados de países árabes. 

Shlaim afirma en el libro que los judíos iraquíes no se enfrentaron al antisemitismo hasta la década de 1940, cuando se sospechó que eran cómplices de la invasión británica de Irak en 1941 y de la Nakba.

Añade que el proyecto sionista hizo que los judíos de todos los países árabes pasaran de ser conciudadanos respetados a algo parecido a una quinta columna aliada con el nuevo Estado judío.
Jóvenes mujeres judías aprendiendo a coser en la Alliance School en Basra, Iraq, 1939
(fuente de la imagen: Facebook group “עיראקים יוצאי בבל”)



sábado, 22 de julio de 2023

Expulsión de comunidad de pastores por la violencia de los colonos israelíes

Traducción del artículo de Haaretz de autoría de Gideon Levy, periodista israelí

Otra comunidad de pastores expulsada por la violencia de los colonos

Cargaron sus pertenencias en dos camiones y dos tractores, y abandonaron el lugar donde habían vivido durante décadas. Una historia brutal que se repite 



After setting tires and manure on fire, the Abu Awwads were preparing to leave their homes in the South Hebron Hills, on Monday. The settlers were already in evidence, their drone hovering overhead, hazing, chirping, brazen, provocative.Credit: Alex Levac

Sólo Bobi permaneció bajo el sol abrasador de 40 grados centígrados. Al principio intentó correr tras el convoy, pero enseguida se agotó y regresó a lo que había sido su hogar. Confuso, impotente y asustado, corría de un lado a otro, sin entender qué había pasado, adónde había ido su amo, adónde habían desaparecido las ovejas. Las llamas y el humo negro que se elevaban de la hoguera de neumáticos y desechos animales no hacían más que aumentar su ansiedad, así como el calor que le envolvía. Permaneció allí, en lo alto de la colina, lanzando furtivas y desgarradoras miradas en todas direcciones. No le quedaba ni un trozo de sombra, ni una gota de agua, ni comida.

El pequeño y triste convoy avanza lentamente por el sinuoso sendero de tierra que desciende de la colina. Es la última vez que descenderán por ese camino estas dos familias de pastores con sus hijos, sus rebaños y sus pertenencias. Se habían visto obligados a abandonar su pequeño enclave por miedo a los violentos colonos israelíes/judíos del puesto de forajidos que les miraban desde lo alto de la colina de enfrente. También se habían visto obligados a abandonar a Bobi, el perro,  al menos por el momento. Había sido imposible ayudarle. Cada vez que su amo, Salah Abu Awwad, intentaba acercarse, Bobi enseñaba los dientes, gruñía y ladraba furiosamente. En cuanto a sus otros tres perros -Sahmoudi, Handor y el que no tiene nombre-, Salah se las arregló para meterlos en una pequeña jaula improvisada que cubrió con lona contra los castigadores rayos del sol, atándola al lateral del camión que se llevó su vida.

Pero Bobi insistió en presentar batalla y permanecer en su hogar a cualquier precio.

Aquí es donde el perro nació y donde muy probablemente morirá; su sumud, o firmeza, podría traerle el fin más rápidamente. Intente explicarle a un perro que su única oportunidad de sobrevivir es unirse al convoy humano que se dirige a otro lugar. Incluso en medio del tumulto de la partida, resultado de actos violentos y criminales, e incluso cuando uno es testigo de la desgarradora visión de personas obligadas a abandonar sus hogares por miedo, incluso entonces la soledad y el sufrimiento de Bobi se graban profundamente en el corazón de uno.

The Abu Awwads packing up.Credit: Alex Levac

Los hombres  Abu Awwad -Salah, de 27 años, y su hermano Radwan, de 29- nacieron en este lugar, Khirbet Widady. Salah tiene ocho hijos de dos esposas, Radwan tiene una esposa y tres hijas. Cuando les visitamos el pasado lunes, habían abandonado su hogar natal. Sí, la transferencia de población en las colinas del sur de Hebrón está viva y coleando.

Las familias que se marchaban prendieron fuego al estiércol de las ovejas para que no cayera en manos de los colonos de Havat Meitarim, que expulsaron a los Abu Awwad;  también arrojaron unos cuantos neumáticos viejos para reforzar el fuego. Justo antes de marcharse, Zinab, la madrastra de Salah y Radwan, de 51 años, añadió otro neumático a las llamas menguantes, añadiendo dramatismo a los últimos momentos de abandono.
Las familias no volverán. Dejaron atrás la hoguera, cuatro estructuras de piedra en las que vivían, que no tuvieron fuerzas para demoler, y un perro pastor abatido. Los colonos ya estaban en evidencia, vigilándolo todo: su dron planeaba constantemente sobre nuestras cabezas, zumbando, chirriando, descarado, provocador.

El dron es una de las razones por las que Salah decidió marcharse. Durante las últimas semanas, los colonos lo habían operado día y noche, para acosar a los pastores y asustar a sus rebaños. Salah afirma que 12 ovejas hembras y dos cabras perdieron sus crías nonatas al huir del dron. Ahora está directamente sobre nuestras cabezas, subiendo y bajando, ejecutando algo que se asemeja a una danza de la victoria insufriblemente arrogante y repulsiva. Para sus operadores es sin duda un día festivo, un día de felicidad. 
Mas poder para vosotros, colonos. La tierra ha sido purgada de otras dos familias palestinas, personas que habían vivido aquí toda su vida. Ahora pueden seguir y apoderarse de más tierras que no son suyas.

A girl at Khirbet Widady.Credit: Alex Levac

Cuando uno levanta la vista hacia el puesto avanzado ilegal de la colina de enfrente, puede ver un edificio de viviendas y una estructura alargada que hace las veces de granero o corral; puede que haya otros edificios allí. Los colonos judíos aparecieron allí hace tres años y convirtieron la vida de la cercana comunidad de pastores palestinos en una pesadilla continua. Hasta que establecieron Havat Meitarim, la vida aquí era como dice Salah: perfecta. 


Pero últimamente, su pequeña comunidad se encontraba atrapada entre la reja de separación a unos cientos de metros -más allá de la cual las familias tenían tierras de pastoreo que  ahora les  son totalmente inaccesibles- y el puesto de avanzada de los colonos y el puesto militar adyacente de Meitar
Sentían que se asfixiaban
Los ataques y el acoso de los colonos contra ellos y sus rebaños se sumaban al terror cotidiano.

Cuando llegamos a Khirbet Widady, estaban cargando las últimas pertenencias de las familias. Colocaron un baño portátil  junto con contenedor de agua en un remolque tirado por un pequeño tractor alquilado. En otro camión apilaron las mantas, los colchones, los paneles solares y las camas, con la habilidad de los profesionales de la mudanza. Era duro ver cómo obligaban a los perros a subir al vehículo. Los hombres también encadenaron a un burro blanco a uno de los dos tractores que tenían, obligándolo a trotar detrás de ellos en medio del calor. La vida aquí era difícil tanto para los humanos como para los animales.


Por su parte, Salah, que supervisaba el empaquetado y la carga, parecía rebosante de energía, aunque nos contó que en los últimos meses dormía dos horas por noche. Esta mañana se había despertado antes del amanecer para poner todo en marcha.

"Es desgarrador", dice Nasser Nawaj'ah, investigador sobre el terreno de la organización israelí de derechos humanos B'Tselem en las colinas del sur de Hebrón. El propio Nawaj'ah había vivido en Susya, un pueblo palestino colindante con un antiguo yacimiento del mismo nombre, y tanto él como su familia y otras familias también habían sido expulsadas para dejar paso a los colonos, a otro lugar. "Qué quieres que te diga, es desgarrador", vuelve a decir.

Salah Abu Awwad.Credit: Alex Levac


Nawaj'ah, que ya lo ha visto todo en estas colinas, está documentando la partida en vídeo. Han metido algunas palomas negras en una pequeña jaula, que está colocada en el pequeño camión. Bobi se queja. Las ovejas fueron llevadas antes a una comunidad de pastores vecina; después de que sus dueños se instalen en su nuevo hogar, situado no muy lejos, el rebaño será trasladado allí. Las colmenas situadas debajo del lugar abandonado permanecerán allí hasta que también sean reubicadas. Llama la atención una niña que lleva una paloma.

Salah nació en el hospital de Dura, al suroeste de Hebrón, y creció en Khirbet Widady. La tierra allí, dice, pertenece al extenso clan Abu Awwad. La decisión de marcharse maduró a lo largo de varios meses. En febrero, los colonos se presentaron en plena noche, vaciaron los contenedores metálicos de leche y queso y dijeron que buscaban dinero o armas, pero no encontraron ni lo uno ni lo otro. En otra ocasión lanzaron a su perro contra los rebaños de los pastores.

La gota que colmó el vaso llegó a principios de este mes, después de Eid al-Fitr, la fiesta del sacrificio: los colonos acorralaron el rebaño de 150 ovejas de Salah y empezaron a llevarlas hacia la carretera. Salah llamó inmediatamente a su familia de la cercana ciudad de Samu, que corrió a rescatar a los animales. Los colonos ladrones huyeron, pero fue después de ese incidente cuando Salah tomó la decisión definitiva de marcharse. Su padre murió hace cinco años, pero Salah está seguro de que si estuviera vivo habría apoyado la decisión. "El gobierno, la policía, el ejército y los colonos no reconocen que ésta es nuestra tierra", declara secamente.

El domingo por la noche durmió allí por última vez. Él, su hermano y sus familias se trasladarán a una parcela de 4mil metros cuadrados que pertenece a su familia ampliada, en las afueras de Samu. Salah. Nos cuenta que tiene previsto levantar allí algunas carpas el lunes por la noche, a sabiendas de que los colonos y la Administración Civil del gobierno de ocupación israelí podrían aparecer también por allí. "Inshallah, la Administración Civil no vendrá y los colonos no vendrán, y entonces veré cómo seguir adelante a partir de ahí", dice.
Salah Abu Awwad with his family.Credit: Alex Levac

Las posesiones restantes, junto con los animales, los niños y los recuerdos, se han cargado en los camiones. El convoy parte lentamente. Es una imagen muy similar a las de 1948 (la Nakba, cuando se estableció el estado israelí)  sólo que a cámara lenta en comparación con la huida  de entonces. Salah se pone al volante del primer tractor que lleva el remolque con el baño portátil cuyo contenido se va derramando por el camino, como para marcar la ruta del éxodo. Condujo a toda velocidad, como si quisiera dejar atrás esta dolorosa escena lo antes posible. Le seguían los dos camiones, con los perros y los pájaros y los niños, etcétera. El burro blanco trotaba, pero en un momento dado el animal se separó del tractor y se negó a moverse.

Salah silbó a Bobi y le indicó que corriera tras ellos. Siguió silbando y el perro le siguió hasta que se agotó. Pero entonces volvió a su casa, sin saber que su hogar había desaparecido.

Posdata: El martes, tras su evacuación y traslado a la nueva localidad, los miembros de la familia Abu Awwad informaron de que funcionarios de la Administración Civil se presentaron allí y les ordenaron que se marcharan en dos días. Preguntados por Haaretz, funcionarios de la Administración y de la Oficina del Portavoz de las FDI investigaron el asunto y declararon que no tenían conocimiento de esa orden. 








Dirijo uno de los principales grupos de derechos humanos en Israel. Nuestro país está cometiendo genocidio.

  Mi generación creció preguntándose cómo la gente común podía tolerar una atrocidad. En un giro grotesco, esa pregunta ha vuelto a nosotros...